04/20/2012

Felicidad y Violencia = Drogas


Aunque la felicidad y la violencia, parecen ser temas antagónicos y que de ninguna manera se relacionan, podrían estar más cercanos de lo que nos imaginamos, y para muestra sólo hay que recordar el dicho: "del amor al odio sólo hay un paso" ese estrecho vínculo que mantienen hace una extraña y altamente peligrosa  combinación que produce resultados como los que vive México en el presente. Pero no sólo aquí sufrimos sus efectos, nuestros vecinos del norte, creadores del concepto, ahora nos quieren aventar la bolita para encubrir algo que sucede de manera más cruda en su país, y todo esto por haber confundido conceptos básicos, que los medios de comunicación nos han vendido como verdaderos. Una referencia importante es la película "El Padrino", en la que se explica de forma gráfica lo que pasa ahora aquí, aún cuando eso es historia allá.

Pero empecemos a tratar de explicar el tema, que incluso puede parecer confuso y atrevido. Para nadie es un secreto que la drogas producen "una felicidad" que es pasajera pero muy grata. Sobre todo cuando se está en la cúspide del  efecto. Si alguien me pregunta ¿se siente bien consumir drogas?  mi respuesta inmediata es: si no fuera así, no serían tan populares. Los jóvenes podrán platicar un sinnúmero de alegrías, episodios de felicidad, fraternidad entre ellos, euforia, diversión -entre otros-, que obtienen al consumir sustancias estimulantes. Esto es una realidad innegable que relatan películas como: Trainspotting, ó Requiem for a dream.

Si a este placentero efecto le sumamos "la infelicidad" que producen los retos de la vida cotidiana y los problemas familiares tales como: bulling en la escuela, incomprensión de los padres, sistema educativo fallido, dificultad para entender a los maestros, baja autoestima, frustración, problemas económicos en casa, peleas de los padres. Entonces las drogas se convierten en el medio perfecto para obtener la tan ansiada felicidad. Pero ¿y los efectos secundarios? ¿A quien le importan? En un mundo en el que la visión de largo plazo ha quedado atrás y que sólo queremos lo momentáneo, lo de ahora, el placer efímero, sin importar las consecuencias, sin ser trascendente. Ojo, no estoy en contra del placer y disfrutar de las cosas sanamente y de manera responsable, que es el enfoque que todos debemos buscar, es decir un equilibrio duradero a prueba de cualquier dificultad.

Por otro lado, el negocio del narcotráfico, también trae felicidad y progreso, al igual que los casinos y los prostíbulos. Vendiendo productos de alto consumo y que el mercado busca de manera natural, las familias pueden solventar sus gastos y comprar todos los satisfactores que durante mucho tiempo habían buscado. Automóviles, casas, televisores, por mencionar algunos, ahora es posible tenerlos. Además el dinero da un halo de respeto social al que lo tiene, lo que hace aún más atractiva a la profesión. El inconveniente nuevamente, son los efectos secundarios, la degradación social y moral que sufren poblaciones enteras, por no decir países o si lo globalizamos, una pandémia mundial.

Todo esto nos puede llevar a una especie de callejón sin salida, dejarnos paralizados ante un futuro sombrío y sin esperanza.
¿Qué hacer? ¿A quién acudir para salir adelante?

La respuesta es fácil pero al mismo tiempo complicada, es decir requiere de nuestro trabajo y esfuerzo personal. Esto es lo más complicado ya que en una época como la que nos tocó en que lo efímero es lo único importante y el bienestar personal está por encima del general, entonces los caminos se reducen y las posibilidades se agotan.

El día que nos decidamos a hacerlo, será el momento en que todo empiece a mejorar. ¿Estás dispuesto a hacerlo? ¿A cambiar tú, para motivar que otros lo hagan?  Si tu respuesta es afirmativa, contáctanos ó deja un comentario. Juntos haremos posible lo que parece imposible.

¡La violencia se vence con paz!
 
   

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